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Resumen de Noticias de Cirugía Plástica y Medicina Estética."

La Primera Guerra Mundial y la Cirugía Plástica

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Harold Gillies, estudió medicina en la Universidad de Cambridge antes de vincularse al cuerpo Médico del Ejército Británico al inicio de la guerra. Gillies fue el hombre encargado por el ejército británico para reparar los rostros desfigurados de los soldados heridos.

La mayor causa de muerte en el campo de batalla durante la Primera Guerra Mundial era el impacto de las innumerables esquirlas metálicas que despedian las bombas al explotar. Éstas tambien causaban las peores heridas faciales.

Vea cómo Gillies reconstruyo con éxito la cara de un soldado herido

Uno de sus más grandes éxitos fue la reconstrucción del rostro del teniente William Spreckley, que había perdido la nariz en una explosión.

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La reconstrucción facial todavía era muy primitva y la experimentación fue parte fundamental del proceso de Gillies. Más que un inventor, acumulaba ideas de diferentes fuentes y combinaba métodos que encontraba en libros. El cirujano encontró en un libro una técnica india conocida como "colgajo frontal" que adoptó para reconstruir la nariz.

No obstante, tomó cartílago de una de las costillas de Spreckley y lo implantó en su frente. Ahí se quedo durante 6 meses antes de que pudiera ser doblado sobre el rostro mientras continuaba recibiendo suministro de sangre para reconstruir la nariz.

Una vez implantado, formado y sanado el cartílago  en su lugar, cortó el exceso de piel y tejido dejando al paciente con una nueva nariz. De principio a fin, el proceso duró más de 3 años. Sin embargo, Spreckley a los 60 años, casi no tenía rastros de la compleja  cirugía a la que había sido sometido.

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