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Artículo Informativo
El facelift, también conocido como lifting facial o ritidectomía, es una cirugía estética diseñada para corregir los signos visibles del envejecimiento, como la flacidez, las arrugas profundas y la pérdida de definición en el contorno del rostro y el cuello. Con el paso del tiempo, la piel pierde colágeno y elasticidad, y los tejidos faciales descienden, provocando cambios en la estructura facial.
Mediante la eliminación del exceso de piel y el reposicionamiento de las capas profundas del rostro, el facelift permite restaurar firmeza y redefinir los contornos de manera natural, sin alterar la expresión del paciente. Es una opción indicada para quienes buscan un rejuvenecimiento duradero cuando los tratamientos no quirúrgicos ya no ofrecen resultados suficientes.
La intervención se realiza bajo anestesia y puede combinarse con otros procedimientos complementarios, como la liposucción facial o la blefaroplastia, para lograr un resultado armónico. La recuperación varía según cada caso, pero con una adecuada planificación y seguimiento profesional, el facelift ofrece una mejora notable en la apariencia y proporciones del rostro.
¿Cómo se realiza un facelift?

El facelift es una cirugía que actúa sobre las capas profundas del rostro, no solo sobre la piel. Durante el procedimiento, el cirujano realiza incisiones estratégicamente ubicadas alrededor de la línea del cabello y las orejas, lo que permite acceder a los tejidos internos sin dejar cicatrices visibles en condiciones normales.
Dependiendo de la técnica utilizada, se pueden reposicionar los músculos faciales (sistema SMAS), redistribuir la grasa facial y retirar el exceso de piel para restaurar firmeza y definición. Este enfoque estructural es lo que diferencia al facelift moderno de los antiguos procedimientos que únicamente tensaban la piel.
La cirugía puede enfocarse en el tercio medio, inferior o en el cuello, y suele combinarse con procedimientos complementarios como la blefaroplastia o la liposucción de papada cuando el paciente requiere un rejuvenecimiento integral.
Experiencia de paciente
Magaly, 50 años, decidió realizarse un facelift tras notar flacidez y pérdida de definición facial. Después de una evaluación personalizada y planificación quirúrgica, obtuvo un resultado natural y armónico. Según comenta, el procedimiento le permitió recuperar firmeza sin perder su expresión, destacando una recuperación progresiva y satisfactoria.
Beneficios del facelift
Con el paso del tiempo, la pérdida de colágeno, elasticidad y soporte estructural provoca flacidez y cambios en el contorno facial. El facelift es una de las intervenciones más efectivas para restaurar la firmeza y redefinir el rostro cuando los tratamientos no quirúrgicos ya no son suficientes.
Entre los principales beneficios del facelift se encuentran:
- Reducción de la flacidez facial y cervical, especialmente en mandíbula y cuello.
- Atenuación de arrugas profundas y pliegues marcados, como los surcos nasogenianos.
- Mejora del contorno mandibular y del óvalo facial, aportando mayor definición.
- Resultados duraderos, superiores a los tratamientos mínimamente invasivos.
- Rejuvenecimiento armónico, sin alterar la expresión natural del paciente.
Además del impacto estético, muchos pacientes experimentan una mejora en su confianza personal al sentir que su imagen refleja mejor cómo se perciben internamente.
¿Cómo es la recuperación tras un facelift?

a cirugía suele durar entre 3 y 5 horas, dependiendo de la técnica empleada y las áreas tratadas. Tras el procedimiento, es normal presentar inflamación y hematomas temporales. La mayoría de los pacientes retoma actividades sociales progresivamente en dos a tres semanas, aunque la evolución completa puede tomar algunos meses.
El seguimiento postoperatorio y el cumplimiento de las indicaciones médicas son fundamentales para garantizar una recuperación adecuada y resultados óptimos.
¿Cuáles son los riesgos de un facelift?
El facelift es una cirugía con alto nivel de seguridad cuando es realizada por un cirujano plástico calificado y en un entorno adecuado. De acuerdo con la información educativa publicada por la American Society of Plastic Surgeons, este procedimiento se considera seguro cuando se realiza bajo estándares médicos apropiados. Sin embargo, como cualquier intervención quirúrgica, puede presentar posibles riesgos o complicaciones.
Entre los efectos secundarios más frecuentes se encuentran:
- Inflamación y hematomas temporales.
- Sensación de tirantez o cambios leves en la sensibilidad cutánea.
- Cicatrización más lenta en algunos pacientes.
- Riesgo de infección o sangrado postoperatorio.
En casos menos comunes, pueden presentarse:
- Asimetrías leves.
- Alteraciones temporales en la movilidad facial.
- Resultados que no coinciden completamente con las expectativas iniciales.
La adecuada evaluación preoperatoria, el seguimiento postquirúrgico y la elección de un especialista con experiencia son factores determinantes para reducir estos riesgos y favorecer una recuperación satisfactoria.
¿Quién es candidato ideal para un facelift?
El facelift está indicado para personas que presentan signos visibles de envejecimiento facial y desean una mejora estructural más profunda que la que ofrecen los tratamientos no quirúrgicos.
En general, los candidatos ideales suelen:
- Presentar flacidez moderada o avanzada en el rostro y el cuello.
- Tener pérdida de definición en la línea mandibular.
- Mostrar arrugas profundas o pliegues marcados.
- Mantener buena salud general.
- Tener expectativas realistas sobre los resultados.
No existe una edad exacta para realizarse un facelift, aunque la mayoría de pacientes se encuentra entre los 40 y 70 años. Más importante que la edad es el grado de envejecimiento facial y la calidad de la piel.
Asimismo, es fundamental que el paciente no presente condiciones médicas no controladas y que comprenda que el procedimiento mejora los signos del envejecimiento, pero no detiene el proceso natural del tiempo.
Una evaluación personalizada con un cirujano plástico permitirá determinar si el facelift es la mejor opción o si conviene considerar otras alternativas de rejuvenecimiento facial.
¿Qué tipo de especialista debo buscar?

Para garantizar resultados seguros y naturales en un facelift, es fundamental acudir a un cirujano plástico con formación acreditada y experiencia específica en cirugía facial.
Al elegir un especialista, es recomendable considerar:
- Certificación oficial en cirugía plástica.
- Pertenencia a sociedades científicas reconocidas.
- Experiencia comprobada en procedimientos de rejuvenecimiento facial.
- Evaluación personalizada previa a la cirugía.
- Explicación clara de riesgos, expectativas y proceso de recuperación.
La revisión de casos clínicos previos y la transparencia en la información proporcionada durante la consulta ayudan al paciente a tomar una decisión informada y responsable.
En Perú, el Dr. Edwin Vásquez, de la Clínica Saint Paul, cuenta con formación especializada en cirugía estética y experiencia en técnicas avanzadas de rejuvenecimiento facial. Su enfoque prioriza la armonía facial y resultados acordes a la anatomía de cada paciente.
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Prof. Dr. Edwin Vásquez PhD., FACS.
Especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva, con más de 30 años de experiencia y trayectoria, tanto a nivel nacional como internacional. Con el reconocimiento de las sociedades de Cirugía Plástica más importantes del mundo por un prolijo trabajo.
Inició sus estudios en medicina general en la Universidad Nacional Federico Villarreal (UNFV) y posteriormente, migró a la Universidad Santa Cecília dos Bandeirantes en São Paulo, Brasil, para especializarse y certificarse en la cirugía plástica. Hoy certificado por el Colegio Médico del Perú y miembro activo de grandes sociedades internacionales de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva.












